Panorama general
Francia es una economía social de mercado altamente desarrollada: una de las diez mayores del mundo por PIB y la segunda de Europa, solo por detrás de Alemania. Los servicios ocupan al 75 % de la población activa, la industria a alrededor del 24 % y el sector primario a menos del 2 %.
Es una economía cada vez más abierta y uno de los grandes actores del comercio internacional, tanto en exportaciones como en importaciones. La OCDE tiene su sede en París y Sophia Antipolis es su principal polo tecnológico.
Una industria de prestigio
La industria francesa es la segunda de Europa. El sector secundario concentra en torno al 20 % del empleo, el 40 % de la inversión y casi el 80 % de las exportaciones. Sus sectores líderes son las telecomunicaciones, la aeronáutica y el espacio, la defensa, la construcción naval, la farmacia, la construcción e ingeniería civil, la química, el textil y el automóvil.
El savoir-faire francés se refleja tanto en industrias tradicionales (automoción, material ferroviario, lujo, moda, alimentación) como en sectores tecnológicos como la energía o la aeronáutica.
Oportunidad para la subcontratación
La densidad y calidad del tejido industrial francés favorece la presencia permanente de empresas que subcontratan gran parte de su producción. La automoción, por ejemplo, se centra cada vez más en el diseño y el montaje y externaliza el resto, con un fuerte efecto multiplicador sobre los proveedores de piezas metálicas, plástico o vidrio.
Para un fabricante español de latón o aluminio, la cercanía geográfica y logística convierte a Francia en uno de los mercados naturales de exportación.
Fuente: Wikipedia, “Economía de Francia” (CC BY-SA), y datos del FMI y el Banco Mundial. Cifras de referencia 2019-2020.